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Caso clínico interactivo

Manejo del dolor en la osteoartrosis de rodilla en paciente geriátrico

Varón de 60 años con sobrepeso y osteoartrosis de rodilla derecha grado II, 2 años de evolución, en tratamiento crónico con AINE (naproxeno/diclofenaco), presenta episodios recientes de dispepsia y plenitud gástrica como efecto adverso.


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Autor: Dra. Hazel Jocelyn Vázquez Hernández

Médica Cirujana de la Universidad Nacional Autónoma de México. Investigadora clínica. Editora en grupo PLM

  • Presentación del caso y motivo de consulta

    Paciente masculino de 60 años, con antecedente de sobrepeso (IMC 28 kg/m2), acude a consulta por dolor en la rodilla derecha de 2 años de evolución con características mecánicas, que ha progresado en intensidad en los últimos 6 meses.

    Refiere dolor tipo opresivo que aumenta con la deambulación prolongada y al subir escaleras, con una intensidad de 6/10 en escala visual análoga (EVA). Presenta rigidez matutina menor a 30 minutos y limitación progresiva en sus actividades diarias.

    El paciente informa que ha recibido tratamiento crónico con antiinflamatorios no esteroideos (AINE), tales como naproxeno y diclofenaco, durante los últimos 8 meses, lo que le otorga alivio parcial. Además, refiere episodios recientes de dispepsia y sensación de plenitud gástrica.

  • Exploración física

    El paciente se encuentra consciente, orientado y cooperador, con adecuada coloración e hidratación. La exploración cardiopulmonar es normal. El abdomen es blando, depresible y no doloroso.

    A la inspección, presenta una marcha discretamente antiálgica, con ligera disminución en el apoyo de la extremidad inferior derecha. No se observan deformidades evidentes ni aumento significativo de volumen articular.

    A la palpación se identifica dolor localizado en la interlínea articular medial de la rodilla derecha, sin aumento de la temperatura local; además, se percibe crepitación fina durante la movilización pasiva de la articulación. El rango de movimiento se encuentra levemente limitado, particularmente en la flexión, lo cual genera molestia progresiva. La extensión es completa, aunque con sensación de rigidez al final del movimiento.

    Las maniobras de estabilidad ligamentaria (Lachman, cajón anterior y posterior, varo/valgo) son negativas, lo que descarta un compromiso ligamentario asociado. La prueba de compresión patelar resulta positiva, reproduciendo el dolor referido por el paciente.

    No se identifican datos de derrame articular significativo ni signos de inflamación aguda.

  • Estudios complementarios

    Radiografía de rodilla: cambios compatibles con osteoartrosis grado II de Kellgren-Lawrence.

    Radiografía frontal de una rodilla mostrando huesos y articulaciones sin fracturas visibles. Descripción generada con IA

  • Pregunta

    ¿Cuál de las siguientes opciones representa la mejor estrategia terapéutica en este paciente?

    1. A.
    2. B.
    3. C.
    4. D.
  • Discusión

    La osteoartrosis es una enfermedad degenerativa compleja caracterizada por alteraciones del cartílago, inflamación de bajo grado y cambios en el entorno sinovial, lo que se traduce en dolor crónico y deterioro funcional progresivo. En este contexto, las guías internacionales OARSI y ESCEO proponen un manejo escalonado que incluya medidas no farmacológicas, seguido de AINE tópicos y sistémicos, lo que reserva las terapias intraarticulares para pacientes con persistencia de síntomas.1

    Sin embargo, un punto crítico en este caso es el uso crónico de AINE, un tema particularmente relevante en pacientes mayores de 60 años, en quienes existe un mayor riesgo de efectos adversos gastrointestinales, cardiovasculares y renales. Por ello, las guías enfatizan su uso limitado en dosis y duración, lo que justifica la transición hacia alternativas terapéuticas locales.1

    En este escenario, la viscosuplementación con ácido hialurónico intraarticular emerge como una estrategia terapéutica racional. Su mecanismo de acción incluye la restauración de las propiedades viscoelásticas del líquido sinovial, mejora de la lubricación articular y posible modulación del entorno inflamatorio intraarticular.1

    Desde el punto de vista de la evidencia científica, los ensayos clínicos han demostrado que las inyecciones intraarticulares pueden proporcionar alivio sintomático, aunque con una magnitud de efecto variable influenciada por factores como el dolor basal y la heterogeneidad del paciente.2 Este hallazgo refuerza la necesidad de una adecuada selección del paciente para optimizar los resultados clínicos.

    De manera complementaria, el consenso del grupo EUROVISCO establece que la viscosuplementación constituye una terapia efectiva, segura y clínicamente útil en pacientes con osteoartrosis de rodilla leve a moderada, particularmente en aquellos con respuesta insuficiente o contraindicación a AINE.3 Un aspecto relevante de estas recomendaciones es que la viscosuplementación no debe considerarse únicamente como una terapia de rescate, sino como una intervención activa dentro del algoritmo terapéutico aun en etapas tempranas, cuando se busca reducir la exposición a fármacos sistémicos.1,3

    Asimismo, la evidencia comparativa sugiere que, frente a los corticosteroides intraarticulares, el ácido hialurónico ofrece un efecto analgésico más sostenido en el tiempo (hasta 6 meses), lo cual resulta particularmente relevante en una enfermedad de curso crónico.3

    El ácido hialurónico destaca por su perfil de seguridad, lo que lo hace especialmente útil en pacientes geriátricos, donde es fundamental reducir efectos adversos sistémicos. En este caso, el paciente es un candidato ideal por presentar osteoartrosis leve a moderada, dolor persistente pese al tratamiento convencional y riesgo asociado al uso prolongado de AINE, sin indicación quirúrgica inmediata. El consenso EUROVISCO subraya que el éxito de la viscosuplementación intraarticular depende de una adecuada selección del paciente, técnica correcta de aplicación y valoración integral. Así, la transición a terapias locales permite optimizar el control del dolor, mejorar la seguridad y favorecer la adherencia terapéutica.

    Finalmente, el uso de Promothus puede justificarse como apoyo complementario por estar dirigido al eje microbiota–inflamación–articulación. En un estudio,4 Bifidobacterium BD400 administrado por vía oral redujo signos clínicos de artritis, edema y marcadores inflamatorios articulares y sistémicos, además de mejorar la función de la barrera intestinal.

  • Referencias

    1. Arden NK, Perry TA, Bannuru RR, Bruyère O, Cooper C, Haugen IK, et al. Non-surgical management of knee osteoarthritis: comparison of ESCEO and OARSI 2019 guidelines. Nat Rev Rheumatol [Internet]. Enero de 2021 (consultado el 5 de mayor de 2026);17(1):59-66. Disponible en: DOI: 10.1038/s41584-020-00523-9
    2. Tschopp M, Pfirrmann CWA, Fucentese SF, Brunner F, Catanzaro S, Kühne N, et al. A Randomized Trial of Intra-articular Injection Therapy for Knee Osteoarthritis. Invest Radiol [Internet]. Mayo de 2023 (consultado el 5 de mayo de 2026);58(5):355-362. Disponible en: DOI: 10.1097/RLI.0000000000000942
    3. Conrozier T, Raman R, Chevalier X, Henrotin Y, Monfort J, Diraçoglù D, et al. Viscosupplementation for the treatment of osteoarthritis. The contribution of EUROVISCO group. Ther Adv Musculoskelet Dis [Internet]. 2021 (consultado el 5 de mayo de 2026);13:1-8. Disponible en: DOI: 10.1177/1759720X211018605
    4. Yang Y, Hong Q, Zhang X, Liu Z. Bifidobacterium animalis BD400 protects from collagen-induced arthritis through histidine metabolism. Front Immunol [Internet]. 22 de enero de 2025 (consultado el 19 de mayo de 2026);16:1518181. Disponible en: DOI: 10.3389/fimmu.2025.1518181

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