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Bandera Chile

QUETIDIN Comprimidos recubiertos
Marca

QUETIDIN

Sustancias

QUETIAPINA

Forma Farmacéutica y Formulación

Comprimidos recubiertos

COMPOSICIÓN

QUETIDIN 25 mg:

Cada COMPRIMIDO RECUBIERTO contiene: Quetiapina 25 mg (como fumarato)

QUETIDIN 100 mg:

Cada COMPRIMIDO RECUBIERTO contiene: Quetiapina 100 mg (como fumarato)

QUETIDIN 200 mg:

Cada COMPRIMIDO RECUBIERTO contiene: Quetiapina 200 mg (como fumarato)

QUETIDIN 300 mg:

Cada COMPRIMIDO RECUBIERTO contiene: Quetiapina 300 mg (como fumarato)

INDICACIONES: Tratamiento de la esquizofrenia. Tratamiento de los episodios maníacos asociados con el trastorno bipolar.

FARMACOCINÉTICA: La farmacocinética de la Quetiapina es lineal dentro del tango de dosis clínicas de 50-600 mg al día y es similar en ambos sexos, y en fumadores y no fumadores. La actividad de la Quetiapina fumarato se debe principalmente a la droga madre. La farmacocinética después de la administración de dosis múltiples de Quetiapina es proporcional a la dosis, dentro del rango de dosis clínicas propuesto, y su acumulación es predecible en el régimen de dosis múltiple. La eliminación de la Quetiapina es principalmente vía metabolismo hepático con una vida media de eliminación terminal promedio de aproximadamente 6 a 7 horas, dentro del rango de dosis clínicas propuesto. Es esperable que las concentraciones al estado estacionario sean alcanzadas dentro de 2 días de dosificación. Es poco probable que la Quetiapina interfiera con las drogas metabolizadas por las enzimas citocromo P450. La Quetiapina fumarato se absorbe rápidamente después de la administración oral, alcanzando las concentraciones plasmáticas máximas en aproximadamente 2 horas. La biodisponibilidad de la Quetiapina es levemente afectada par la administración conjunta con los alimentos, con un aumento de los valores Cmáx y AUC de 25 y 15%, respectivamente. La Quetiapina se distribuye ampliamente en todo el cuerpo con un volumen de distribución aparente de 10 ± 4 L/kg. Su unión a las proteínas plasmáticas es del 83% a concentraciones terapéuticas. In vitro, la Quetiapina no afecta la unión de la warfarina o diazepam a la albúmina plasmática humana. A su vez, ni la warfarina ni el diazepam alteran la unión de la Quetiapina. La Quetiapina es extensamente metabolizada por el hígado, Las principales vías metabólicas son la sulfoxidación, cuyos estudios in vitro indican que es mediada par la isoenzima citocromo P450 3A4 (CYP3A4), y la oxidación. Los principales metabolitos de la Quetiapina son farmacológicamente inactivos. Menos del 5% de una dosis administrada oralmente es excretada inalterada, indicando que la Quetiapina es altamente metabolizada. Aproximadamente el 73% y 20% de la dosis fue recuperada en la orina y heces, respectivamente. El clearance oral de la Quetiapina fue reducido en un 40% en pacientes ancianos 65 años, (n=9) comparado con pacientes jóvenes (n=12), por lo que en este caso puede ser necesario el ajuste de dosis.


FARMACOLOGÍA: El mecanismo de acción exacto por el cual la Quetiapina ejerce su efecto antipsicótico es desconocido. Sin embargo, este efecto podría ser mediado a través del antagonismo de los receptores de dopamina tipo 2 (D2) y de los receptores de serotonina tipo 2 (5-HT2). La Quetiapina es un antagonista de los receptores de serotonina 5-HT1A y 5-HT2, dopamina D1 y D2, histamina H1 y de los receptores a1 y a2-adrenérgicos. La Quetiapina no tiene una afinidad significativa por los receptores muscarínicos colinérgicos o por los benzodiazepínicos. La somnolencia e hipotensión ortostática asociadas con el uso de Quetiapina pueden ser explicadas por su antagonismo con los receptores de la histamina H1 y a1-adrenérgicos, respectivamente.

CONTRAINDICACIONES: Su uso se encuentra contraindicado en los pacientes con antecedentes de hipersensibilidad a la Quetiapina.

REACCIONES ADVERSAS

Nota: Las alteraciones de la regulación de la temperatura corporal han sido asociadas al uso de otros agentes antipsicóticos. No obstante, se debe tener precaución al administrar Quetiapina a pacientes que experimentan condiciones que puedan contribuir a una elevación de la temperatura corporal, tales como ejercicios enérgicos, exposición a calor extremo, deshidratación o tratamiento concomitante con medicamentos anticolinérgicos. El síndrome neuroléptico maligno ha sido asociado con el uso de los agentes antipsicóticos. Dos posibles casos fueron reportados durante los estudios clínicos con Quetiapina. El síndrome neuroléptico maligno es un síntoma complejo y potencialmente fatal que puede incluir: hiperpirexia, rigidez muscular, alteración del estado mental e inestabilidad autonómica observada como pulso o presión sanguínea irregular, taquicardia, diaforesis y disrritmia cardiaca. También puede ocurrir una elevación de la creatinin quinasa, mioglobinuria e insuficiencia renal aguda. El diagnóstico diferencial debe excluir las enfermedades médicas serias, tales como neumonía o infección sistémica, presente en conjunto con efectos extrapiramidales, tan bien como la toxicidad anticolinérgica central, cheque térmico, fiebre y patología primaria del SNC. La discinesia tardía, un síndrome de movimientos discinéticos, involuntarios, potencialmente irreversible, se ha reportado en pacientes que toman otros agentes antipsicóticos. La discinesia tardía ocurre más frecuentemente en pacientes ancianos, especialmente mujeres, que en pacientes más jóvenes. El riesgo de desarrollar el síndrome y de experimentar efectos irreversibles parece aumentar con la duración del tratamiento y la dosis acumulativa total, aunque este efecto adverso se puede desarrollar en cualquier momento durante la terapia antipsicótica. No hay un tratamiento conocido para la discinesia tardía, aunque puede ocurrir la remisión parcial o completa cuando el medicamento antipsicótico es discontinuado. Alternativamente, el medicamento antipsicótico puede suprimir los signos del síndrome, enmascarando el proceso subyacente. Por esta razón, la Quetiapina debe ser usada sólo en aquellos pacientes con una enfermedad crónica que responda al medicamento antipsicótico y para quienes los tratamientos potencialmente menos dañinos no estén disponibles o sean inapropiados, También se recomienda que se utilice la dosis efectiva menor de Quetiapina y que la necesidad de continuar el tratamiento sea periódicamente evaluada.

Las reacciones adversas que requieren atención médica son las siguientes:

• Incidencia menos frecuente: disartria (dificultad para hablar); disnea (dificultad para respirar); síntomas extrapiramidales, parkinsonianos (dificultad para hablar o tragar; pérdida del control del equilibrio; dificultad para caminar; lentitud de los movimientos; rigidez de los brazos o piernas; temblor de las manos y dedos); síntomas de tipo gripal (fiebre; escalofríos; dolor muscular); leucopenia (fiebre; escalofríos o dolor de garganta); hipotensión ortostática (mareos, desvanecimiento o desmayos, especialmente cuando el paciente se pone de pie después de estar acostado o sentado); edema periférico (hinchazón de los pies o de la parte inferior de las piernas); rash cutáneo.

• Incidencia rara: cambios en el cristalino del ojo, usualmente asintomático; galactorrea en mujeres (secreción de leche inusual); hipotiroidismo (pérdida del apetito; ganancia de peso; piel seca; debilidad); hipotensión; cambios menstruales; síndrome neuroléptico maligno (dificultad para respirar respiración inusualmente rápida; latidos cardíacos rápidos o pulso irregular; fiebre alta; presión arterial irregular [alta o baja]; aumento de la sudoración; pérdida del control de la vejiga; rigidez muscular severa; convulsiones; piel inusualmente pálida; cansancio o debilidad inusuales); crisis convulsivas; taquicardia (latidos cardíacos rápidos, fuertes o irregulares; desmayos).

Nota: se han observado cambios en el cristalino del ojo en pacientes que han seguido una terapia prolongada con Quetiapina y se han desarrollado cataratas en perros durante la dosificación crónica con Quetiapina. Por lo tanto, se recomienda realizar exámenes oftalmológicos regulares durante la terapia con este antipsicótico.

También se pueden producir los siguientes efectos adversos que normalmente no requieren atención médica, a menos que sean demasiado molestos o no desaparezcan durante el curso del tratamiento:

• Incidencia más frecuente: constipación; mareos; somnolencia; sequedad de boca; dispepsia (indigestión); aumento de peso.

Nota: la dispepsia y el aumento de peso se encuentran relacionados con la dosis.

• Incidencia menos frecuente: dolor abdominal; visión anormal; anorexia; astenia (disminución de la fuerza y energía); dolor de cabeza; hipertonía (aumento del tono muscular); aumento de la sudoración; palpitaciones (latidos cardíacos fuertes o irregulares); faringitis; rinitis.

Nota: el dolor abdominal está relacionado con la dosis.

INTERACCIONES

Se ha reportado que pueden ocurrir las siguientes interacciones:

• Alcohol o medicamentos que producen depresión del SNC: teniendo en cuenta los efectos principales de la Quetiapina sobre el SNC, este medicamento debe ser utilizado con precaución en combinación con otros fármacos de acción central y con el alcohol. Agentes antihipertensivos: Los efectos hipotensores de estos medicamentos pueden ser aumentados.

• Cimetidina: el clearance oral de la Quetiapina disminuyó en un 20% cuando se administraron concomitantemente 400 mg de cimetidina tres veces al día. Inhibidores de Ia isoenzima citocromo P450 3A (CYP3A), tales como claritromicina, diltiazem, eritromicina, fluconazol, itraconazol, ketoconazol, nafazodona, verapamilo: La CYP3A es la principal enzima del citocromo P450 que interviene en el metabolismo de la Quetiapina. En un estudio de interacción con voluntarios sanos, la coadministración de ketoconazol (200 mg una vez al día durante 4 días), un potente lnhibidor del citocromo P450 3A, redujo el clearance oral de Quetiapina en un 84%, llevando a un 335% de aumento de la concentración plasmática máxima de Quetiapina. Por la tanto, se debe tener precaución cuando la Quetiapina es administrada junto con ketoconazol o con otros inhibidores del citocromo P450 3A. Agonistas de la dopamina o levodopa: Los efectos de estos medicamentos pueden ser antagonizados por la Quetiapina. Inductores enzimáticos, hepáticos, citocromo P450: El clearance oral promedio de la Quetiapina aumentó 5 veces en pacientes que tomaron fenitoína, Pueden ser requeridas dosis más altas de Quetiapina durante la terapia concomitante con un medicamento inductor enzimático. Además, puede ser necesaria una disminución de la dosis de Quetiapina cuando la terapia con el inductor enzimático es interrumpida. Lorazepam: El clearance oral promedio de lorazepam disminuyó en un 20% cuando se administraron simultáneamente 250 mg de Quetiapina tres veces al día. Tioridazina: El clearance oral promedio de Quetiapina aumentó en un 65% cuando se administraron simultáneamente 200 mg de tioridazina dos veces al día.

PRECAUCIONES Y ADVERTENCIAS

Embarazo: No se han realizado estudios adecuados y bien controlados en humanos que establezcan la seguridad y eficacia de la Quetiapina durante el embarazo. Por lo tanto, este medicamento sólo debe usarse durante el embarazo si los beneficios esperados justifican los riesgos potenciales.

Lactancia: La Quetiapina se distribuye en la leche de los animales. No se sabe si la Quetiapina se distribuye en la leche humana, para lo cual se recomienda que las mujeres suspendan la lactancia durante el uso de este medicamento.

Pediatría: No hay información disponible sobre la relación existente entre la edad y los efectos de la Quetiapina en los pacientes pediátricos. La seguridad y eficacia no han sido establecidas.

Geriatría: No se han observado problemas geriátricos específicos que limiten el uso de la Quetiapina en los pacientes de edad avanzada, según lo evidenciado en los estudios que han incluido pacientes mayores de 65 años de edad. Sin embargo, el clearance plasmático promedio de la Quetiapina en los pacientes ancianos fue 30 a 50% menor que en los pacientes más jóvenes. Esto indica que podría ser necesaria una reducción de la dosis inicial y final, así coma un ajuste de dosis más lento.

Se debe tener precaución al realizar actividades que requieran alerta mental, como conducir un vehículo u operar maquinarias, debido a los efectos de la Quetiapina sobre el SNC.

Enfermedades cardiovasculares o cerebro vasculares: La Quetiapina debe ser empleada con precaución en pacientes con enfermedades cardiovasculares, enfermedades cerebrovasculares u otras condiciones que predispongan a la hipotensión (deshidratación o hipovolemia). La Quetiapina puede exacerbar la hipotensión ortostática o puede exacerbar la condición cardiovascular o cerebrovascular pre-existente. Si el paciente experimenta una hipotensión durante el ajuste de dosis, se recomienda que se retorne al nivel previo de dosificación. La deshidratación puede predisponer al paciente a un aumento de la temperatura corporal central y, por otra parte, los medicamentos antipsicóticos pueden alterar la capacidad del cuerpo para disminuir la temperatura corporal central, incrementando así el riesgo de shock térmico.

Crisis epilépticas: En los estudios clínicos controlados, no se encontró una diferencia en la incidencia de crisis epilépticas entre los pacientes tratados con Quetiapina o con placebo, no obstante, al igual que con otros antipsicóticos, se recomienda tener precaución al tratar a pacientes con antecedentes epilépticos.

Discinesia tardía: Al igual que con otros antipsicóticos, la Quetiapina presenta la posibilidad de ocasionar discinesia tardía después de un tratamiento prolongado. Si aparecen signos y síntomas de discinesia tardía, debe considerarse la posibilidad de reducir la dosis o suspender la administración de la Quetiapina.

Síndrome neuroléptico maligno: El tratamiento antipsicótico se ha asociado con el síndrome neuroléptico maligno. Sus manifestaciones clínicas incluyen hipertermia, alteración del estado mental, rigidez muscular, inestabilidad autonómica y aumento de las concentraciones de creatinin fosfoquinasa. En tal caso, debe suspenderse la administración de la Quetiapina y aplicarse un tratamiento médico adecuado.

Disfunción hepática o disfunción renal severa: Estas condiciones pueden provocar concentraciones plasmáticas más altas de Quetiapina. Pueden ser necesarios ajustes de dosis, especialmente en el período de dosificación inicial.

Cáncer de mamas o antecedentes de cáncer de mamas: Aunque no se ha demostrado que ocurran elevaciones de las concentraciones de prolactina en los estudios clínicos de Quetiapina, estas elevaciones han ocurrido con el uso de otros medicamentos antipsicóticos y en estudios de Quetiapina en animales. Los estudios han evidenciado que aproximadamente un tercio de los cánceres de mamas en humanos son dependientes de la prolactina in vitro.

Antecedentes de abuso o dependencia de drogas: Los pacientes deben ser estrechamente observados para detectar signos de abuso de Quetiapina, así como de cualquier otro medicamento que actúe a nivel del SNC.

Hipotiroidismo: Durante los estudios clínicos de Quetiapina ocurrió una disminución de la tiroxina (T4) libre y total.

POSOLOGÍA

Vía de administración: Oral.

La Quetiapina puede ser administrada con o sin los alimentos, ya que éstos aumentan sólo levemente la absorción de la Quetiapina.

Dosis habitual en adultos:

• Esquizofrenia: La dosis diaria total durante los cuatro primeros días de tratamiento es 50 mg (día 1), 100 mg (día 2), 200 mg (día 3) y 300 mg (día 4), administrados mediante un régimen de dosificación de 2 a 3 veces al día. A partir del cuarto día, la dosis se ajustará a la dosis efectiva usual de 300 a 400 mg/día, administrados 2 ó 3 veces al día. Dependiendo de la respuesta clínica y tolerancia de cada paciente, se pueden realizar ajustes de dosis adicionales en incrementos o decrementos de 25 a 50 mg a intervalos no menores a 2 días, dentro del rango de 150 a 750 mg/día.

• Manía bipolar: La dosis diaria total durante los cuatro primeros días de tratamiento es 100 mg (día 1), 200 mg (día 2), 300 mg (día 3) y 400 mg (día 4), administrados mediante un régimen de dosificación de 2 veces al día. Los ajustes posológicos posteriores hasta 800 mg/día en el día 6 deben realizarse mediante incrementos no superiores a 200 mg/día. La dosis puede ajustarse, dependiendo de la respuesta clínica y tolerancia de cada paciente, dentro del rango de 200 a 800 mg/día. La dosis efectiva usual está en el rango de 400 a 800 mg/día.

Ancianos: Como con otros antipsicóticos, la Quetiapina deberá emplearse con precaución en ancianos y en pacientes debilitados o con predisposición a la hipotensión, especialmente durante el período inicial de tratamiento. Puede ser necesario que la velocidad de ajuste de dosis sea más lenta y que la dosis terapéutica diaria sea menor que la empleada en pacientes más jóvenes, dependiendo de la respuesta clínica y tolerancia de cada paciente. El clearance plasmático medio de la Quetiapina se redujo en un 30-50% en sujetos ancianos en comparación con pacientes más jóvenes.

Niños y adolescentes: La seguridad y eficacia de la Quetiapina no han sido evaluadas en niños y adolescentes.

Disfunción renal: No se requiere ajuste posológico en pacientes con disfunción renal leve a moderada.

Disfunción Hepática: La Quetiapina se metaboliza extensamente en el hígado, por lo tanto, la Quetiapina se empleará con precaución en pacientes con disfunción hepática conocida, especialmente durante el período inicial de tratamiento. Los pacientes con disfunción hepática conocida deberán iniciar el tratamiento con 25 mg/día. La dosis se aumentará diariamente en incrementos de 25-50 mg/día hasta una dosis efectiva, dependiendo de la respuesta clínica y tolerancia de cada paciente.

Nota: Cuando la terapia con Quetiapina es reanudada en un paciente que ha discontinuado el medicamento por más de 1 semana, se debe seguir el esquema de ajuste inicial. Si la discontinuación ha sido por menos de 1 semana, la Quetiapina puede ser reanudada a la dosis de mantención previa. Ya que la posibilidad de suicidio es inherente a la esquizofrenia, los pacientes no deben tener acceso a grandes cantidades de Quetiapina. Para reducir el riesgo de sobredosis, se debe suministrar al paciente la cantidad más pequeña de medicamento, necesaria para el manejo satisfactorio de la enfermedad.

SOBREDOSIS: Los efectos de la sobredosis de Quetiapina pueden ser similares a los efectos adversos experimentados a las dosis terapéuticas, pero éstos pueden ser más severos o pueden presentarse varios efectos en forma simultánea. Los efectos clínicos de la sobredosis incluyen: Toxicidad aguda; somnolencia; bloqueo cardiaco (latidos cardíacos lentos o irregulares); hipotensión; hipokalemia (debilidad); taquicardia.

Nota: El bloqueo cardiaco de primer grado y la hipokalemia fueron observados en un paciente después de una sobredosis estimada de 9600 mg de Quetiapina. Se han reportado dosis excesivas de hasta 10 g de Quetiapina, en cuyo caso los pacientes se recuperaron sin secuelas y sin consecuencias fatales.

El tratamiento de la sobredosis debe ser sintomático y de soporte, incluyendo las siguientes medidas terapéuticas:

Disminución de la absorción: lavado gástrico, seguido por intubación en pacientes inconscientes. También debe ser considerada la administración de carbón activado junto con un laxante. No se recomienda la inducción de emesis, debido al riesgo de aspiración si el paciente está adormecido o si experimenta convulsiones o reacciones diatónicas de la cabeza y cuello.

Tratamiento específico: Administración de terapia antiarrítmica, si es necesario. Sin embargo, la disopiramida, procainamida y quinidina tienen el potencial de sumarse a los posibles efectos de prolongación del intervalo QT de la sobredosis de Quetiapina. Además, el bretilio puede sumarse al efecto hipotensor de la Quetiapina, debido al bloqueo aditivo del receptor alfa-adrenérgico. La hipotensión puede ser tratada con líquidos intravenosos y/o agentes simpaticomiméticos. Sin embargo, la epinefrina y la dopamina pueden exacerbar la hipotensión a través de la estimulación beta-adrenérgica, en presencia del bloqueo del receptor alfa adrenérgico inducido por la Quetiapina. La medicación anticolinérgica (antidiscinética) debe ser administrada en caso de presentarse síntomas extrapiramidales severos.

Monitoreo: Se recomienda el monitoreo electrocardiográfico continuo para detectar posibles arritmias.

Cuidado de soporte: Establecer y mantener las vías aéreas y asegurar una adecuada oxigenación y ventilación. Los pacientes en los cuales la sobredosis confirmada o sospechada, deben ser remitidos a una consulta psiquiátrica.

PRESENTACIÓN

QUETIDIN 25, 100 y 200 mg: Envases de 30 y 60 comprimidos recubiertos.

QUETIDIN 300 mg: Envase con 30 comprimidos

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